La transformación digital del sector agrario no consiste en incorporar tecnología porque sí, sino en encontrar soluciones que respondan a problemas concretos y ayuden a mejorar el funcionamiento y la rentabilidad de cada explotación.
Esta fue una de las principales ideas abordadas durante la jornada “El olivar del futuro: tendencias para la rentabilidad”, celebrada el 18 de marzo en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Pilas, dentro de las XVI Jornadas de Innovación Social de Pilas, InnovaPILAS’26. El encuentro reunió a profesionales vinculados al olivar, la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo del sector agrario.
Entre los participantes se encontraban Juan Luis Oropesa de Cáceres, presidente del Consejo Regulador de la IGP; Gerónimo Sánchez Bendala, de Endogenous; Susana Vélez Méndez, directora de la Fundación Agroecosistema; Manuel Félix Moreno Vélez, director de Opracol; y Alejandro Mendizábal Galindo, consultor Agrotech, cuya intervención se centró especialmente en las oportunidades que ofrece la digitalización para mejorar la eficiencia y la rentabilidad del olivar.
La tecnología debe aportar valor real a la explotación
Durante su participación, Alejandro Mendizábal destacó que tecnologías como la inteligencia artificial, el internet de las cosas, el big data, la robótica, los sensores o la teledetección pueden aportar importantes ventajas al sector agrario.
Sin embargo, su implantación no debe realizarse de manera indiscriminada. No todas las explotaciones presentan las mismas características ni necesitan incorporar las mismas herramientas.
El punto de partida debe ser siempre el análisis de la situación real de la explotación: conocer cómo se trabaja actualmente, detectar los procesos que generan mayores costes o dificultades e identificar dónde existe un margen concreto de mejora.
A partir de este diagnóstico, es posible seleccionar las soluciones digitales que puedan ofrecer un retorno más claro y contribuir de manera efectiva a la toma de decisiones.
En este sentido, la digitalización debe entenderse como un medio para alcanzar objetivos concretos, como ahorrar recursos, anticiparse a determinados problemas, mejorar la planificación de las tareas agrícolas o disponer de información más precisa sobre lo que sucede en el cultivo.
Del dato a una agricultura más eficiente
Uno de los principales cambios que introduce la digitalización es la posibilidad de recopilar y analizar datos procedentes de la propia explotación.
Los sensores, las estaciones agroclimáticas, las imágenes obtenidas mediante satélites o drones y las herramientas de análisis permiten conocer con mayor precisión aspectos como la humedad del suelo, las necesidades hídricas del cultivo, la evolución de determinadas plagas o el estado de distintas zonas de la parcela.
Esta información puede ayudar a tomar decisiones mejor fundamentadas y reducir actuaciones innecesarias. Algunos ejemplos de aplicación en el olivar son:
- La planificación de un riego más ajustado a las necesidades reales del cultivo.
- La detección temprana de plagas, enfermedades o situaciones de estrés.
- La optimización de la fertilización.
- La reducción del consumo de agua, fertilizantes y otros insumos.
- El seguimiento de la evolución de la explotación mediante datos históricos.
- La identificación de diferencias entre parcelas o zonas de una misma finca.
Cuando estos datos se transforman en información comprensible y útil para agricultores y técnicos, la tecnología puede traducirse en ahorro, eficiencia y una mejor capacidad de planificación.
Una digitalización adaptada a cada explotación
Otro de los mensajes centrales de la intervención fue la importancia de avanzar de forma progresiva.
Digitalizar una explotación no significa implantar simultáneamente todas las tecnologías disponibles. En muchos casos, resulta más conveniente comenzar por una necesidad concreta y comprobar los resultados antes de ampliar el proceso a otros ámbitos.
Una explotación puede empezar, por ejemplo, mejorando el control del riego, digitalizando determinados registros o utilizando una herramienta para analizar datos sobre producción y tratamientos. A partir de los resultados obtenidos, podrá valorar nuevas soluciones y continuar avanzando de forma ordenada.
Este enfoque permite reducir riesgos, facilitar la adaptación de las personas que utilizarán las herramientas y asegurar que la inversión responda a una necesidad real.
La tecnología también debe integrarse en el trabajo diario de agricultores y técnicos. Una solución difícil de utilizar, que genere más tareas administrativas o que no proporcione información verdaderamente relevante tendrá pocas posibilidades de consolidarse.
Por este motivo, además de analizar las características técnicas de cada herramienta, es necesario valorar su facilidad de uso, su capacidad de integración con los procesos existentes y los beneficios que puede generar en la práctica.
La Oficina Acelera Pyme de Opracol acompaña al sector agrario
La participación en esta jornada refuerza el compromiso de la Oficina Acelera Pyme de Opracol Sevilla con una transformación digital útil, accesible y adaptada a las necesidades del sector agrario.
Desde la Oficina se ofrece asesoramiento gratuito a explotaciones, profesionales y empresas agrarias que quieran conocer qué herramientas digitales pueden ayudarles a mejorar su actividad.
Este acompañamiento incluye:
- El análisis de las necesidades y procesos de la explotación o empresa.
- La identificación de posibles áreas de mejora.
- La orientación sobre tecnologías y soluciones disponibles.
- El apoyo para priorizar las actuaciones más adecuadas.
- El acompañamiento durante el proceso de transformación digital.
El objetivo no es recomendar una misma solución para todos, sino ayudar a cada explotación a encontrar las herramientas que mejor se adapten a sus circunstancias, recursos y objetivos.
Opracol cuenta, además, con una amplia trayectoria en el asesoramiento y la gestión de explotaciones agrícolas, así como en la promoción de la modernización y la mecanización del campo. La Oficina Acelera Pyme permite ampliar este acompañamiento incorporando la digitalización como una herramienta al servicio de la rentabilidad y la competitividad del sector.
Construir el olivar del futuro desde las necesidades del presente
El futuro del olivar dependerá de su capacidad para responder a retos como el incremento de los costes, la gestión eficiente del agua, la reducción de insumos, la sostenibilidad ambiental y la necesidad de mantener explotaciones económicamente viables.
La digitalización puede contribuir a afrontar estos desafíos, siempre que las soluciones se seleccionen con criterio y se apliquen teniendo en cuenta las necesidades reales del campo.
Como se puso de manifiesto durante la intervención de Alejandro Mendizábal, la clave no está en utilizar más tecnología, sino en utilizarla mejor: partir de un diagnóstico, definir objetivos concretos y convertir los datos en decisiones capaces de generar resultados medibles.
Desde la Oficina Acelera Pyme de Opracol Sevilla continuamos trabajando para acercar estas posibilidades al sector agrario y acompañar a agricultores, técnicos y empresas en la elección de soluciones digitales que les permitan avanzar hacia explotaciones más eficientes, competitivas y rentables.






