Los drones se han convertido en una de las tecnologías más representativas de la transformación digital del sector agrario. Lo que empezó como una herramienta para obtener imágenes aéreas de una finca ha evolucionado hasta convertirse en un apoyo real para recopilar información, detectar problemas y tomar decisiones con mayor precisión. En la provincia de Sevilla, donde conviven cultivos como el olivar, los cereales, los cítricos, el arroz, el algodón y diferentes producciones hortícolas, esta tecnología puede tener aplicaciones muy útiles. Cada explotación tiene sus propias características: tipo de suelo, pendiente, disponibilidad de agua, estado del cultivo, exposición al sol o respuesta al manejo agrícola. Los drones no sustituyen la experiencia del agricultor ni el trabajo del técnico, pero sí aportan una visión más completa de la finca. Permiten observar mejor, detectar antes y actuar con más seguridad. Este enfoque forma parte de la transformación digital de pymes, autónomos y profesionales, donde la tecnología se entiende como una herramienta práctica para mejorar la competitividad y la gestión diaria. De una imagen aérea a una decisión útil Cuando se habla de drones agrícolas, no se trata solo de volar sobre una parcela y hacer fotografías. La verdadera utilidad aparece cuando esas imágenes se procesan y se convierten en información útil para el agricultor. A través de vuelos planificados, un dron puede generar mapas detallados de una explotación. Estos mapas ayudan a ver diferencias dentro de la finca, localizar zonas con menor desarrollo, detectar daños o identificar patrones que desde el suelo pueden pasar desapercibidos. Además, cuando se utilizan cámaras multiespectrales, es posible analizar el vigor vegetal mediante índices como el NDVI o el GNDVI. Estos datos ayudan a conocer mejor el estado del cultivo y a detectar posibles situaciones de estrés, falta de uniformidad o problemas de desarrollo. El estudio sobre el uso de drones para el análisis de imágenes multiespectrales en agricultura de precisión, publicado en la revista @Limentech, destaca precisamente el valor de estas tecnologías para mejorar el seguimiento de los cultivos y apoyar decisiones técnicas más ajustadas. Principales usos de los drones en agricultura Los drones pueden utilizarse de muchas formas dentro de una explotación agraria. Su utilidad dependerá del tipo de cultivo, del objetivo del vuelo y del nivel de información que se quiera obtener. Uno de los usos más habituales es la supervisión general del cultivo. Gracias a las imágenes aéreas, el agricultor puede ver toda la parcela de forma más ordenada y detectar zonas que presentan un comportamiento diferente. Esto puede ayudar a localizar problemas de nascencia, daños por maquinaria, áreas encharcadas, falta de uniformidad o zonas con menor desarrollo. También son útiles para el seguimiento del vigor vegetal. En cultivos como el olivar, los drones pueden ayudar a observar diferencias entre zonas de la finca, detectar árboles con menor actividad vegetativa o identificar áreas que necesitan una revisión más detallada. Otra aplicación importante es la detección temprana de plagas y enfermedades. Muchas incidencias empiezan en puntos concretos antes de extenderse al resto de la explotación. Un dron puede ayudar a localizar esos focos iniciales y facilitar una intervención más rápida. Además, los drones pueden apoyar la gestión de la fertilización y del riego. Si una zona muestra menor vigor, puede ser necesario revisar la nutrición, la humedad, el sistema de riego o las condiciones del suelo. La información aérea no da la respuesta completa, pero ayuda a saber dónde mirar primero. Una herramienta para ahorrar tiempo y recursos En muchas explotaciones de Sevilla, revisar toda una finca puede llevar tiempo, especialmente cuando hay parcelas grandes o zonas de difícil acceso. Los drones permiten obtener una visión general en menos tiempo y orientar mejor las visitas al campo. Esto no significa dejar de caminar la finca ni sustituir la inspección directa. Al contrario, el dron ayuda a priorizar. Si un mapa muestra una zona con comportamiento diferente, el agricultor o el técnico puede ir directamente a ese punto y comprobar qué está ocurriendo. La FAO ha señalado el potencial de los drones dentro de las soluciones digitales aplicadas a la agricultura, especialmente por su capacidad para recopilar información espacial y mejorar la planificación de las labores agrarias. En un contexto marcado por el aumento de costes, la necesidad de ahorrar agua y la búsqueda de una producción más sostenible, este tipo de herramientas puede ayudar a tomar decisiones más ajustadas. No se trata de usar tecnología por moda, sino de aplicar soluciones que resuelvan problemas reales. Drones, controles y sector agroalimentario El uso de drones también está ganando presencia en tareas relacionadas con el control y la gestión agroalimentaria. La Junta de Andalucía ha impulsado el uso de drones y métodos tecnológicos para agilizar controles agroalimentarios y pesqueros, según recoge Europa Press. Esto demuestra que los drones no solo tienen valor para el agricultor individual, sino también para mejorar procesos de supervisión, trazabilidad, planificación y control dentro del sector. Para pymes agrarias, cooperativas y profesionales del campo, esta tecnología puede ser una oportunidad para profesionalizar la gestión, documentar mejor el estado de las explotaciones y tomar decisiones con datos más claros. Aspectos legales que conviene tener en cuenta Es importante diferenciar entre utilizar drones para observación, seguimiento o diagnóstico, y utilizarlos para aplicar productos fitosanitarios. No es lo mismo tomar imágenes de una finca que realizar tratamientos aéreos. En Andalucía, la Junta de Andalucía indica que los tratamientos fitosanitarios realizados con drones se consideran aplicaciones aéreas, por lo que deben cumplir requisitos específicos y contar con la autorización correspondiente. Además, el Real Decreto 1311/2012 establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios. Por eso, antes de utilizar drones para este tipo de aplicaciones, es necesario revisar la normativa vigente y contar con asesoramiento especializado. Para observación, análisis y diagnóstico, los drones pueden ser una herramienta muy útil. Para aplicaciones fitosanitarias, en cambio, hay que ser especialmente cuidadoso. Cómo empezar a utilizar drones en una explotación Antes de incorporar cualquier herramienta digital, conviene definir qué necesidad se quiere cubrir.
Monitoreo multiespectral: cómo ver lo que el ojo no detecta
En muchas explotaciones agrarias ocurre lo mismo: dentro de una misma parcela hay zonas que se desarrollan mejor que otras sin que la causa sea evidente a simple vista. El agricultor puede detectar esas diferencias caminando por la finca, pero muchas veces lo hace cuando el problema ya se nota en el cultivo: plantas con menor vigor, zonas con peor desarrollo o áreas que no responden igual al riego o a la fertilización. El monitoreo multiespectral con drones permite dar un paso más. A través de imágenes captadas desde el aire, es posible identificar variaciones en el estado del cultivo antes de que sean visibles para el ojo humano. Esta información ayuda a entender mejor qué está ocurriendo en cada zona de la explotación y a tomar decisiones con más precisión. En una provincia como Sevilla, donde conviven cultivos como olivar, cereal, cítricos, arroz, algodón y producciones hortícolas, esta tecnología puede ser muy útil para mejorar la gestión diaria del campo. Este tipo de soluciones forma parte de la transformación digital de pymes, autónomos y profesionales, donde la tecnología se aplica para mejorar la competitividad y facilitar la toma de decisiones. Qué es el monitoreo multiespectral El monitoreo multiespectral consiste en captar imágenes del cultivo mediante cámaras especiales que registran diferentes bandas de luz. Algunas de esas bandas son visibles para nosotros, como el rojo, el verde o el azul. Otras, como el infrarrojo cercano, no las percibe el ojo humano, pero aportan información muy valiosa sobre el estado de la vegetación. Una cámara convencional muestra cómo se ve la planta desde fuera. Una cámara multiespectral ayuda a interpretar cómo está respondiendo el cultivo. Por eso, esta tecnología se utiliza cada vez más en agricultura de precisión, especialmente cuando se quiere detectar variabilidad dentro de una finca, localizar zonas con menor vigor o anticiparse a posibles problemas. Desde EOS Data Analytics se explica que las imágenes multiespectrales permiten trabajar con varias bandas del espectro y obtener información útil para analizar vegetación, suelo y cultivos. Por qué permite ver más allá de lo visible Las plantas reflejan la luz de forma diferente según su estado. Una planta sana, bien hidratada y con buen desarrollo no responde igual que una planta con estrés hídrico, falta de nutrientes, enfermedad o menor actividad fotosintética. Muchas veces esa diferencia todavía no se aprecia en el color de la hoja, pero sí puede detectarse con sensores multiespectrales. Por eso, esta tecnología funciona como una herramienta de alerta temprana. Puede mostrar zonas que parecen normales a simple vista, pero que ya presentan una respuesta diferente. Esto permite revisar antes, tomar muestras en puntos concretos y actuar con más margen. Por ejemplo, una zona con menor vigor puede estar relacionada con falta de agua, problemas de suelo, compactación, fertilización desigual, una plaga inicial o una enfermedad. El mapa multiespectral no da por sí solo la respuesta definitiva, pero sí indica dónde conviene mirar primero. De la imagen al mapa de la parcela El verdadero valor del monitoreo multiespectral aparece cuando las imágenes se procesan y se convierten en mapas claros. A partir de un vuelo con dron se pueden generar ortomosaicos, mapas de vigor e índices de vegetación que muestran la variabilidad dentro de la parcela. Uno de los índices más conocidos es el NDVI, utilizado para analizar el vigor de la vegetación y detectar diferencias dentro de una explotación. También existen otros índices que ayudan a estudiar el desarrollo del cultivo, la estructura de la cubierta vegetal o posibles señales de estrés. Según Aerial Productions, una cámara multiespectral permite captar información más allá del espectro visible y obtener datos útiles para evaluar el estado de la vegetación. En el campo, esto puede ayudar a organizar mejor la visita, dirigir los muestreos y decidir si una actuación debe aplicarse a toda la parcela o solo a una zona concreta. Aplicaciones en explotaciones agrarias El monitoreo multiespectral puede tener muchas aplicaciones. Una de las más habituales es detectar diferencias de vigor. Esto permite localizar zonas que crecen menos, que presentan una respuesta desigual o que necesitan una revisión más detallada. También puede ayudar en la gestión del riego. En zonas donde el agua es un recurso limitado, disponer de información sobre la respuesta del cultivo puede servir para revisar sectores de riego, detectar áreas con posible estrés hídrico y ajustar decisiones. Otra aplicación importante es el apoyo a la detección temprana de plagas y enfermedades. La cámara multiespectral no sustituye al diagnóstico agronómico, pero puede señalar zonas que están cambiando antes de que el daño sea visible. Esto permite centrar la revisión en puntos concretos y actuar con mayor rapidez. El estudio sobre la implementación de drones con cámaras multiespectrales para optimizar el monitoreo y manejo de cultivos destaca precisamente el interés de estas herramientas para mejorar el seguimiento agrícola y apoyar una gestión más precisa. Una herramienta útil, pero no automática Una de las claves para usar bien el monitoreo multiespectral es no verlo como una solución mágica. Los mapas ayudan mucho, pero siempre necesitan interpretación. Una zona con menor vigor no significa necesariamente que haya que fertilizar más. Puede deberse a salinidad, falta de agua, compactación, una plaga, una enfermedad o incluso una diferencia natural del terreno. Por eso, antes de actuar, es importante comprobar la información sobre el terreno. La teledetección funciona mejor cuando se combina con otros datos: análisis de suelo, registros de riego, historial de la finca, observaciones de campo, información climática y experiencia del agricultor. En este sentido, documentos como el de Sensores en agricultura digital, publicado por Plataforma Tierra, Fundación Cajamar y UPM, muestran la importancia de integrar distintas fuentes de información para tomar mejores decisiones. Cómo empezar sin complicarse Antes de incorporar esta tecnología, conviene definir qué necesidad se quiere cubrir. Algunas preguntas pueden ayudar: ¿se quiere detectar variabilidad dentro de la finca?, ¿mejorar el seguimiento del riego?, ¿revisar diferencias de vigor?, ¿controlar la evolución del cultivo?, ¿documentar daños o comparar campañas? Cuando el objetivo está claro, es más fácil
Ventajas operativas del dron en agricultura
En muchas explotaciones agrícolas, el reto no está solo en saber qué labor hay que hacer, sino en poder llegar bien hasta la zona donde realmente hace falta intervenir. Hay parcelas con pendientes, accesos complicados, bordes irregulares, zonas encharcadas, terrenos fragmentados o rincones donde la maquinaria terrestre entra con dificultad. En estos casos, el dron puede convertirse en una herramienta muy útil para trabajar con más rapidez, seguridad y precisión. Su principal ventaja es que permite observar, revisar y actuar sobre zonas difíciles sin depender tanto del acceso físico del terreno. En la provincia de Sevilla, donde conviven cultivos como el olivar, los cereales, los cítricos, el arroz, el algodón y diferentes producciones hortícolas, esta tecnología puede tener aplicaciones muy prácticas. Cada explotación tiene sus propias condiciones y no todas las parcelas se comportan igual. Por eso, contar con una visión aérea puede ayudar a conocer mejor la finca y organizar mejor el trabajo. Este tipo de soluciones forma parte de la transformación digital de pymes, autónomos y profesionales, donde la tecnología se utiliza como una herramienta práctica para mejorar la competitividad y facilitar la toma de decisiones. Acceso a zonas difíciles Una de las ventajas más claras del dron en agricultura es su capacidad para llegar a zonas donde la maquinaria terrestre tiene más limitaciones. Esto ocurre en terrenos con pendiente, parcelas estrechas, caminos en mal estado, márgenes difíciles o zonas donde el tractor no puede maniobrar con comodidad. En estas situaciones, el dron permite revisar la zona desde el aire sin necesidad de entrar físicamente con maquinaria pesada. Puede utilizarse para inspeccionar cultivos, detectar daños, comprobar el estado de una parcela después de lluvias o localizar zonas que necesitan una revisión más detallada. También resulta útil en explotaciones fragmentadas, donde los desplazamientos entre parcelas consumen mucho tiempo. En lugar de recorrer cada punto a pie o con vehículo, el dron ofrece una primera visión rápida y ayuda a decidir dónde conviene actuar primero. Desde HelixNorth se destacan beneficios como la mejora de la observación del cultivo, la optimización de recursos y la posibilidad de obtener información más precisa para la gestión agrícola. Más seguridad y menor impacto sobre el terreno El uso de drones también puede mejorar la seguridad en determinadas tareas. En terrenos inestables, pendientes pronunciadas o zonas con acceso complicado, el operario evita entrar directamente en lugares donde puede haber riesgo de caída, atasco o accidente. Esto es especialmente importante después de lluvias, en zonas blandas o en caminos deteriorados. El dron permite hacer una inspección previa y valorar si realmente es necesario entrar en la parcela o si conviene esperar a mejores condiciones. Además, al reducir la necesidad de maniobrar con vehículos pesados en zonas delicadas, también se disminuye el impacto sobre el suelo. Cada entrada de maquinaria puede generar compactación, afectar a zonas sensibles o dañar partes del cultivo, sobre todo cuando el terreno está húmedo. Por ejemplo, antes de entrar con un tractor, el agricultor puede usar el dron para comprobar si una zona está encharcada, si hay daños visibles o si una parte del cultivo presenta menor desarrollo. Así se evita entrar sin información y se reducen pasadas innecesarias. Ahorro de tiempo y mejor organización En agricultura, el tiempo también es un recurso. Muchas decisiones tienen que tomarse rápido, sobre todo cuando hay cambios de tiempo, problemas de riego, daños por fauna, enfermedades o incidencias localizadas. El dron permite revisar una superficie amplia en poco tiempo y obtener una visión general de la explotación. Esto ayuda a priorizar tareas: qué zona revisar primero, dónde puede haber un problema, qué parcela necesita atención y qué áreas parecen estar en buen estado. En explotaciones con varias parcelas o terrenos dispersos, esta capacidad puede ser especialmente útil. El agricultor o técnico no tiene que dedicar el mismo tiempo a revisar todo por igual, sino que puede apoyarse en la información aérea para ordenar mejor el trabajo. Agtrac señala que los drones agrícolas pueden aportar beneficios relacionados con la eficiencia, el ahorro de tiempo y la obtención de datos útiles para tomar mejores decisiones en campo. Precisión en parcelas irregulares Muchas explotaciones no tienen parcelas grandes, rectas y fáciles de trabajar. Es habitual encontrar bordes irregulares, pequeñas superficies, linderos, zonas con obstáculos o áreas donde la maquinaria no se adapta bien a la forma real del terreno. El dron ofrece una respuesta más flexible. Puede volar sobre la geometría real de la parcela, revisar zonas concretas y ayudar a localizar puntos que necesitan atención. Esto resulta útil tanto para inspección como para planificación de trabajos. En agricultura de precisión, esta información permite pasar de una gestión general a una gestión más localizada. No toda la explotación tiene que recibir la misma atención ni todas las zonas presentan los mismos problemas. El dron ayuda a identificar esas diferencias y a trabajar de forma más ajustada. Empresas como Air Technologies presentan los drones agrícolas como herramientas útiles para la agricultura de precisión, ya que permiten recopilar información y apoyar una gestión más eficiente de las explotaciones. Apoyo para inspección y toma de decisiones El dron puede utilizarse para muchas tareas de apoyo: revisar el estado del cultivo, detectar diferencias de vigor, localizar zonas con estrés, comprobar daños, observar problemas de riego o documentar el estado de una parcela en un momento concreto. Su valor no está únicamente en la imagen, sino en la información que esa imagen puede aportar. Una fotografía aérea puede ayudar a detectar una zona con menor desarrollo, una franja afectada o una diferencia clara entre partes de la finca. Cuando esa información se combina con la experiencia del agricultor y el criterio técnico, la toma de decisiones mejora. El dron detecta, el técnico interpreta y la explotación actúa con más precisión. Por eso, esta tecnología no debe verse como una moda, sino como una herramienta práctica para trabajar con más información y reducir incertidumbre. Corteva también recoge diferentes usos de los drones en agricultura, desde el seguimiento de cultivos hasta el apoyo en
Monitorización aérea para la identificación precoz de plagas y enfermedades agrícolas
Detectar una plaga o una enfermedad a tiempo puede marcar una gran diferencia en una explotación agrícola. En el campo, unos días de retraso pueden afectar al rendimiento, la calidad del producto y el coste de la intervención. Por eso, contar con herramientas que ayuden a vigilar mejor los cultivos se ha vuelto cada vez más importante. En la provincia de Sevilla, donde conviven cultivos como el olivar, los cereales, los cítricos, el arroz, el algodón y diferentes producciones hortícolas, los drones pueden aportar una visión muy útil. Permiten revisar grandes superficies en menos tiempo, localizar zonas sospechosas y decidir dónde conviene mirar primero. No sustituyen al agricultor ni al técnico, pero sí refuerzan su trabajo. La idea es sencilla: ver antes para actuar mejor. Este tipo de soluciones forma parte de la transformación digital de pymes, autónomos y profesionales, donde la tecnología se aplica para mejorar la competitividad y facilitar la toma de decisiones. Ver antes de que el daño sea evidente Muchas plagas y enfermedades no aparecen de golpe en toda la parcela. Normalmente empiezan en focos pequeños, manchas o zonas concretas que pueden pasar desapercibidas durante los primeros días. Desde el suelo, esos cambios no siempre se ven con facilidad, sobre todo en parcelas grandes, terrenos irregulares o cultivos con mucha densidad vegetal. El dron permite obtener una visión general del cultivo en poco tiempo. Desde el aire, es más fácil detectar diferencias de color, pérdida de vigor, zonas con menor desarrollo, manchas irregulares o cambios que pueden indicar que algo no va bien. Esta primera revisión aérea no ofrece un diagnóstico definitivo, pero sí ayuda a identificar las zonas que necesitan una inspección más detallada. En vez de recorrer toda la finca buscando el problema a simple vista, el agricultor o técnico puede centrarse en los puntos donde el dron ha detectado una anomalía. Desde UMILES se explica cómo los drones pueden apoyar el control de plagas al facilitar la vigilancia del cultivo y la localización de zonas afectadas. Sensores que ayudan a detectar problemas No todos los drones agrícolas trabajan igual. Algunos utilizan cámaras RGB, que captan imágenes similares a las de una cámara convencional. Estas sirven para ver cambios visibles en el cultivo, como manchas, zonas secas, pérdida de cobertura vegetal o daños físicos. Otros incorporan cámaras multiespectrales, que captan información que el ojo humano no percibe. Este tipo de sensores puede detectar cambios en la respuesta de la vegetación antes de que el problema sea visible desde el suelo. Por ejemplo, una zona afectada por una enfermedad o una plaga puede mostrar menor vigor o una respuesta diferente en determinados índices de vegetación. También pueden utilizarse sensores térmicos, que ayudan a observar diferencias de temperatura en el cultivo. Estas variaciones pueden estar relacionadas con estrés, falta de agua, daños fisiológicos o alteraciones en el funcionamiento normal de la planta. Estudios como el publicado por EAJournals analizan cómo las imágenes captadas por drones, combinadas con aprendizaje automático, pueden apoyar el seguimiento de la salud del cultivo y la detección de enfermedades. Aun así, esta tecnología debe entenderse como una ayuda, no como una respuesta automática. El dron señala dónde mirar Un mapa puede mostrar una zona con menor vigor, pero eso no significa automáticamente que haya una plaga o una enfermedad. Una bajada de vigor puede deberse a falta de agua, compactación del suelo, carencias nutricionales, daños por maquinaria, problemas de drenaje, estrés térmico o presencia de patógenos. Por eso, la información aérea siempre debe contrastarse en campo. El valor del dron está en ordenar la revisión. Primero detecta zonas anómalas. Después, el técnico o agricultor comprueba qué está ocurriendo realmente. Esta combinación permite ahorrar tiempo y evitar decisiones precipitadas. En la práctica, el dron funciona como una primera capa de vigilancia. No sustituye el conocimiento del terreno, pero ayuda a enfocar mejor la inspección. Esto puede ser muy útil en explotaciones de Sevilla con varias parcelas, zonas de difícil acceso o cultivos donde los problemas pueden avanzar rápido si no se detectan a tiempo. Del foco al mapa de actuación Una de las mayores ventajas del dron es que permite delimitar el problema. Cuando una plaga o enfermedad aparece, no siempre afecta a toda la explotación por igual. Puede empezar en una esquina, avanzar en una franja, concentrarse en una zona húmeda o aparecer cerca de un borde de parcela. Con un vuelo bien planificado, es posible localizar esos focos y generar mapas que ayuden a ver su extensión. Esto es muy útil para decidir si el problema requiere una intervención localizada, un seguimiento más frecuente o una revisión más amplia. Esta forma de trabajar encaja muy bien con la agricultura de precisión para pequeñas y medianas explotaciones. No se trata de aplicar tecnología por moda, sino de usarla para entender mejor la parcela y actuar solo donde hace falta. Si el problema está concentrado en una zona concreta, no siempre tiene sentido tratar o revisar toda la finca con la misma intensidad. La monitorización aérea permite priorizar y tomar decisiones más ajustadas. Más rapidez y seguimiento En agricultura, detectar pronto puede evitar pérdidas importantes. Una plaga que se identifica tarde puede expandirse con rapidez. Una enfermedad que no se controla a tiempo puede afectar a la calidad y al rendimiento. Y un daño mal interpretado puede llevar a tratamientos innecesarios o poco eficaces. El dron ayuda a reducir ese margen de incertidumbre. Permite revisar más superficie en menos tiempo, localizar zonas sospechosas y organizar mejor la respuesta. También permite hacer seguimiento después de una actuación. Si se aplica una medida correctora, un nuevo vuelo puede ayudar a comprobar si la zona mejora o si el problema sigue avanzando. En este sentido, Beniu destaca el papel de los drones dentro de la agricultura de precisión, especialmente por su capacidad para captar información útil sobre el estado de los cultivos y apoyar decisiones más concretas. Inteligencia artificial y análisis de imágenes La inteligencia artificial también está empezando a tener un papel importante en
Ahorro, inversión y rentabilidad del dron
El uso de drones en agricultura ha crecido mucho en los últimos años, pero una de las preguntas más importantes sigue siendo la misma: ¿realmente compensa la inversión? La respuesta no es igual para todas las explotaciones. Un dron puede ser una herramienta muy útil, pero su rentabilidad no depende solo del precio del equipo. Depende de para qué se utiliza, con qué frecuencia, en qué tipo de finca y, sobre todo, si la información que aporta se convierte después en decisiones concretas. En la provincia de Sevilla, donde conviven cultivos como el olivar, los cereales, los cítricos, el arroz, el algodón y producciones hortícolas, esta tecnología puede tener aplicaciones muy distintas. No es lo mismo usar un dron para revisar una parcela de olivar que para detectar problemas de riego, documentar daños o hacer seguimiento de una explotación con varias parcelas. Por eso, dentro de la transformación digital de pymes, autónomos y profesionales, el dron debe entenderse como una herramienta de gestión. No se trata solo de volar sobre una parcela, sino de obtener datos útiles para trabajar mejor, reducir pérdidas y aprovechar mejor los recursos. El dron como herramienta productiva A la hora de valorar la rentabilidad de un dron agrícola, conviene separar dos ideas: el coste de tenerlo y el valor que puede aportar. El coste incluye el equipo, las baterías, el mantenimiento, el software, la formación, los seguros, el tiempo de trabajo y, en algunos casos, el análisis de datos o el apoyo de una empresa especializada. Además, si se quiere utilizar para tareas más complejas, como aplicaciones fitosanitarias autorizadas, los requisitos técnicos y legales también aumentan. El valor aparece cuando el dron ayuda a tomar mejores decisiones. Por ejemplo, puede detectar una zona con menor vigor antes de que el problema sea visible, revisar el estado del riego, localizar daños, comparar campañas o evitar desplazamientos innecesarios por la finca. Un trabajo sobre el uso de drones en una plantación agrícola, recogido en el Repositorio Comillas, analiza cómo esta tecnología puede apoyar la gestión de una explotación cuando se integra dentro del trabajo técnico. La idea principal es clara: el dron no es rentable por sí solo, sino por las decisiones que permite mejorar. Comprar un dron o contratar el servicio No todas las explotaciones necesitan comprar un dron propio. En muchos casos, puede ser más rentable contratar un servicio externo de vuelos, análisis de imágenes o agricultura de precisión. Comprar puede tener sentido cuando la explotación tiene suficiente superficie, una necesidad frecuente de seguimiento y personal capacitado para utilizar bien la tecnología. Si el dron se usa varias veces durante la campaña, el coste se reparte mejor y la inversión puede ser más fácil de justificar. En cambio, para explotaciones pequeñas o con un uso puntual, puede ser más práctico contratar el servicio cuando se necesite. Así se evita asumir el coste completo del equipo, el mantenimiento, la formación y el procesamiento de datos. También pueden existir modelos compartidos entre cooperativas, comunidades de regantes o varias explotaciones cercanas. Esta opción puede ser interesante en zonas rurales de Sevilla, donde varias fincas tienen necesidades parecidas y podrían acceder a la tecnología sin que cada una tenga que hacer toda la inversión por separado. Dónde puede aparecer el ahorro El ahorro que aporta un dron no siempre se ve de forma inmediata en una factura. A veces aparece en forma de menos visitas innecesarias, menos pérdidas, mejor planificación o decisiones más rápidas. Uno de los ahorros más claros puede venir del uso más eficiente de insumos. Si el dron ayuda a identificar zonas concretas con problemas, se puede evitar aplicar la misma actuación en toda la parcela cuando no hace falta. Esto puede reducir el consumo de productos, mejorar la precisión de las intervenciones y disminuir costes asociados. También puede ayudar a mejorar el uso del agua. Detectar antes una zona con estrés hídrico o un problema en el riego puede evitar pérdidas de vigor y permitir correcciones más rápidas. En ese caso, el beneficio no está solo en gastar menos agua, sino en evitar daños que podrían afectar al rendimiento. Medios especializados como Expoagro han analizado cómo los drones pueden contribuir al ahorro en el campo, especialmente cuando se usan para detectar problemas, mejorar la aplicación de recursos y apoyar decisiones más precisas. Rentabilidad: no solo ahorrar, también perder menos Cuando se habla de rentabilidad, muchas veces se piensa solo en reducir costes. Pero en agricultura una parte importante del retorno puede venir de perder menos. Si un dron permite detectar una plaga antes, corregir un problema de riego, localizar una zona con menor desarrollo o actuar antes de que el daño avance, el beneficio puede estar en evitar una pérdida mayor. A veces, la diferencia económica no está en gastar menos, sino en proteger mejor la producción. Por ejemplo, si una zona de la finca está recibiendo menos agua por un fallo en el sistema de riego, el problema puede pasar desapercibido durante días. Un vuelo con dron puede señalar esa diferencia antes y ayudar a corregirla. Si eso evita una caída de rendimiento, la tecnología ya está aportando valor. Esta forma de trabajar encaja con la agricultura de precisión para pequeñas y medianas explotaciones, porque la tecnología debe adaptarse al tamaño y a las necesidades reales de cada finca. Monitorización y aplicación: no es lo mismo No todos los usos del dron tienen el mismo coste ni el mismo retorno. La monitorización suele ser el primer paso más accesible. Consiste en usar el dron para observar, medir, generar mapas y detectar diferencias dentro de la parcela. Este uso puede requerir menos inversión que un dron de aplicación y puede ser muy útil para tomar decisiones agronómicas. Su retorno suele ser más indirecto, porque depende de cómo se utilice la información obtenida. La aplicación fitosanitaria con dron, en cambio, puede tener un retorno más visible en ciertos casos, sobre todo si se trabaja en zonas de difícil acceso o sobre focos localizados. Sin embargo,
Evaluación del estrés hídrico con drones para mejorar la eficiencia del riego
Gestionar bien el riego es uno de los grandes retos del sector agrario. No se trata solo de aportar agua al cultivo, sino de hacerlo en el momento adecuado, en la cantidad necesaria y en las zonas donde realmente hace falta. En muchas fincas, el agua no se distribuye de forma uniforme: hay áreas que retienen mejor la humedad, otras que se secan antes y sectores donde pueden aparecer fallos en emisores, presión o programación. En la provincia de Sevilla, donde conviven cultivos como olivar, cítricos, arroz, algodón, cereal y producciones hortícolas, esta gestión es especialmente importante. Cada explotación tiene unas condiciones distintas de suelo, clima, disponibilidad de agua y manejo. Por eso, contar con información precisa puede ayudar a tomar decisiones más seguras. En este contexto, los drones pueden convertirse en una herramienta muy útil para detectar estrés hídrico y mejorar la eficiencia del riego. Su valor no está solo en obtener imágenes aéreas, sino en ayudar a identificar diferencias dentro de la parcela que desde el suelo pueden pasar desapercibidas. Este tipo de soluciones forma parte de la transformación digital de pymes, autónomos y profesionales, donde la tecnología se aplica para mejorar la competitividad y facilitar la toma de decisiones. Qué es el estrés hídrico El estrés hídrico aparece cuando la planta no dispone del agua que necesita para desarrollarse correctamente. A veces se debe a una falta real de agua, pero también puede estar relacionado con problemas de distribución, suelos con distinta capacidad de retención, compactación, pendientes, obstrucciones o una programación de riego poco ajustada. El problema es que no siempre se ve desde el primer momento. Una planta puede empezar a sufrir antes de mostrar síntomas claros en las hojas, el color o el crecimiento. Cuando el daño ya se aprecia a simple vista, puede que el cultivo lleve varios días en una situación desfavorable. Ahí es donde los drones aportan valor. Gracias a sensores térmicos, cámaras multiespectrales o imágenes de alta resolución, permiten revisar grandes superficies en menos tiempo y detectar diferencias internas dentro de la finca. Desde Drone by Drone se destaca precisamente el uso de drones en agricultura de precisión para apoyar trabajos relacionados con estrés hídrico y riego. Cómo ayudan los drones a detectar falta de agua Para evaluar el estrés hídrico, uno de los sensores más útiles es la cámara térmica. Este tipo de cámara permite detectar diferencias de temperatura en la cubierta vegetal. Cuando una planta tiene suficiente agua, regula mejor su temperatura mediante la transpiración. Cuando le falta agua, esa capacidad se reduce y la temperatura puede aumentar respecto a otras zonas mejor hidratadas. Ese contraste térmico puede representarse en un mapa y servir como señal de alerta. Por ejemplo, una zona con mayor temperatura puede indicar menor transpiración, falta de agua disponible o algún problema en el sistema de riego. Después, esa información debe comprobarse sobre el terreno para confirmar la causa. También pueden combinarse imágenes térmicas con imágenes multiespectrales. Mientras la cámara térmica ayuda a detectar diferencias de temperatura, la multiespectral puede mostrar variaciones de vigor o actividad vegetal. La combinación de ambas permite obtener una visión más completa del estado del cultivo. Una revisión publicada en ScienceDirect analiza el uso de imágenes térmicas infrarrojas para evaluar el estrés hídrico en agricultura de precisión y su posible evolución con aplicaciones de aprendizaje profundo. Del mapa térmico a la decisión de riego El verdadero valor del dron aparece cuando las imágenes se procesan y se convierten en mapas útiles. Un mapa térmico puede mostrar qué zonas presentan mayor temperatura. Un mapa de vigor puede señalar áreas con menor desarrollo. Al cruzar esa información con el conocimiento de la finca, es posible entender mejor qué está ocurriendo. Por ejemplo, si una zona aparece con mayor temperatura y menor vigor, puede ser necesario revisar el riego, comprobar emisores, analizar el suelo o verificar si hay algún problema sanitario. Si el patrón se repite en una línea concreta, puede estar relacionado con una obstrucción o una diferencia de presión. En este punto, el dron actúa como una primera lectura de la finca. Detecta, ordena y ayuda a priorizar. Después, el criterio técnico confirma el origen del problema y define la respuesta más adecuada. Esta forma de trabajar encaja muy bien con explotaciones que quieren avanzar de forma progresiva hacia la agricultura de precisión. No se trata de usar tecnología por moda, sino de aplicar herramientas concretas para resolver necesidades reales. Regar mejor, no solo regar más Uno de los errores más habituales en la gestión del agua es pensar que la solución siempre pasa por aumentar el riego. Sin embargo, muchas veces el problema no está en la cantidad total de agua, sino en cómo se reparte dentro de la explotación. Una finca puede estar consumiendo un volumen importante de agua y, aun así, tener zonas con déficit y otras con exceso. Esto puede ocurrir por diferencias de suelo, fallos en el sistema, mala uniformidad, problemas de presión o una programación que no se adapta bien a las necesidades del cultivo. Los drones ayudan a detectar estos desajustes. Al observar la parcela desde arriba, es más fácil identificar patrones que desde tierra pueden pasar desapercibidos. Esto permite revisar sectores concretos, ajustar turnos, comprobar instalaciones y evitar decisiones demasiado generales. Aerocámaras señala que los drones pueden ayudar en el control del riego, la detección de necesidades y el seguimiento de cultivos dentro de la agricultura de precisión. Una herramienta útil, pero no automática Aunque los drones ofrecen información muy valiosa, es importante no tratarlos como una solución automática. Un mapa térmico puede señalar una zona con comportamiento anómalo, pero no siempre explica por sí solo la causa exacta. Una temperatura más alta puede estar relacionada con falta de agua, pero también con diferencias de suelo, viento, orientación, estado sanitario o condiciones del momento del vuelo. Por eso, la información aérea debe comprobarse siempre en campo. La revisión puede incluir observación directa del cultivo, comprobación de emisores, medición de caudales, análisis de
OPRACOL SEVILLA REIVINDICA “EL OLIVAR DEL FUTURO” COMO EJE DE RENTABILIDAD EN EL ALJARAFE.
SEVILLA, 18 de marzo 2026 Programa INNOVAPILAS26– La Oficina Acelera Pyme (OAP) de Opracol Sevilla ha participado como referente tecnológico en la jornada “El Olivar del Futuro”, un encuentro clave para el análisis de las nuevas tendencias en el cultivo, transformación y comercialización de la aceituna de mesa. El evento ha contado con el valor añadido del Consejo Regulador de la IGP Aceituna de Mesa (Gordal y Manzanilla de Sevilla), subrayando el vínculo indisoluble entre innovación y calidad certificada. Durante la jornada se puso de manifiesto cómo la digitalización está redefiniendo el sector en una zona tan estratégica como el Aljarafe sevillano. Sirvió para demostrar que la sostenibilidad y la rentabilidad caminan de la mano gracias a la implantación de nuevas tecnologías aplicadas. “El Olivar del futuro es, en esencia, el futuro del Olivar. Debemos transformar la mentalidad generalizada y entender que la tecnología no es un gasto, sino una inversión en innovación que repercute directamente en la disminución de costes de insumos y en la mejora de los rendimientos”, señaló el responsable de Agrotech de la oficina. La Oficina Acelera Pyme de Opracol Sevilla reafirmó su compromiso de acompañar a las explotaciones en este proceso de cambio, ofreciendo diagnósticos de madurez digital y asesoramiento técnico para asegurar que la innovación llegue a pie de campo. La jornada concluyó con un mensaje claro: la digitalización es la vía para que el olivar tradicional y de mesa siga siendo el motor económico y social de la provincia de Sevilla. Galería del evento:
OPRACOL SEVILLA IMPULSA LA DIGITALIZACIÓN DEL OLIVAR EN LA ASAMBLEA DE OLEÍCOLA CORIPEÑA.
CORIPE (SEVILLA), 21 de marzo 2026 – En el marco de la reciente Asamblea Ordinaria de Oleícola Coripeña, la Oficina Acelera Pyme de Opracol Sevilla realizó una presentación estratégica destinada a transformar el modelo productivo de sus asociados mediante la adopción de soluciones digitales avanzadas. Durante la sesión, los técnicos de la OAP detallaron el catálogo de servicios gratuitos disponibles para las pymes y autónomos del sector agrario. El objetivo principal es acompañar al agricultor en la transición hacia una Agricultura 4.0, facilitando diagnósticos de madurez digital y asesoramiento en la implementación de herramientas que mejoren la rentabilidad y sostenibilidad de las explotaciones olivareras. La presentación generó un notable interés entre los asistentes, quienes mostraron especial atención por las soluciones digitales enfocadas en el Riego Inteligente y el seguimiento del cultivo. Tras la excelente acogida en la asamblea, la Oficina Acelera Pyme de Opracol Sevilla iniciará una fase de visitas técnicas para realizar diagnósticos personalizados en las fincas de los socios interesados. Estos estudios permitirán proponer soluciones a medida. Con esta iniciativa, Opracol Sevilla y Oleícola Coripeña refuerzan su alianza por la innovación, asegurando que el sector olivarero de la comarca cuente con las herramientas necesarias para afrontar los retos del mercado actual.»
Asistimos al III Encuentro Nacional de Oficinas Acelera pyme
Reproducimos íntegra la Nota de Prensa emitida por Camara de Comercio de España con motivo del evento al cual asistimos el pasado 17 de marzo. Jesús Herrero, director general de Red.es; María González Veracruz, secretaria de Estado Digitalización e Inteligencia Artificial; José Luis Bonet, presidente de la Cámara de España; e Inmaculada Riera, directora general de la Cámara de España Madrid, 17 de marzo de 2026. El III Encuentro Nacional de Oficinas Acelera pyme (OAP), celebrado hoy en Madrid, ha puesto en valor el trabajo que esta red, impulsada por el Gobierno de España, desempeña en el impulso de la transformación digital de pymes, autónomos y emprendedores en todo el territorio. Las Oficinas Acelera pyme, desarrolladas por Red.es, entidad adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, son puntos atención personalizada que brindan asesoramiento, formación y acompañamiento, fomentando su competitividad y el uso de herramientas clave que maximicen su productividad. Estos centros forman parte del Programa Acelera pyme, que pretende construir el ecosistema de referencia para la transformación digital de las pequeñas y medianas empresas. Desde su puesta en marcha en 2020, acumulan más de 108 millones de euros en ayudas concedidas en sus diferentes convocatorias y han impactado a cerca de 227.000 pymes únicas con atención presencial y remota, jornadas técnicas o talleres, entre otras acciones. En su tercera edición, el Encuentro Nacional de Oficinas Acelera pyme ha supuesto un foro para compartir experiencias con beneficiarios, profundizar en la labor de la red de oficinas y dialogar sobre cómo la transformación digital afecta a nuestro tejido empresarial desde diferentes ángulos como son el empleo, el emprendimiento y la formación de nuestros profesionales. Durante su intervención en el encuentro, María González Veracruz, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, ha destacado que «las oficinas Acelera pyme se deben ver como aliadas estratégicas porque la digitalización es la llave para crear valor, para llegar a nuevos clientes, para adaptarse a los cambios del mercado y para generar empleo de calidad. Cada empresa que apuesta por la transformación digital contribuye a fortalecer el tejido empresarial y, con ello, la competitividad en todo el territorio». José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España, ha afirmado que “la clave del éxito del trabajo de las Oficinas Acelera Pyme está en la colaboración público-privada. En esta red participan las cámaras de comercio, asociaciones, colegios profesionales y diversas entidades y al frente el sector público con Red.es. Gracias a este trabajo de acompañamiento, asesoramiento y ayuda al tejido empresarial, habéis logrado que las pymes entiendan la importancia de la digitalización, no solo para el crecimiento y desarrollo de sus negocios, sino para su supervivencia”. Por su parte, el director general de Red.es, Jesús Herrero, ha subrayado el papel de las oficinas como motor para la digitalización de las pymes. “la fuerza de las OAP reside en su acompañamiento cercano. Ofrecen un espacio accesible donde resolver dudas, recibir información práctica y familiarizarse con herramientas digitales para ser más resilientes. Además, su presencia territorial fortalece nuestro tejido empresarial”, ha afirmado. El encuentro ha ofrecido un espacio de reflexión y diálogo en torno a la transformación digital de las pymes, con sesiones en las que se han compartido experiencias reales y se han abordado soluciones digitales aplicables al tejido empresarial. Estos intercambios han permitido mostrar la diversidad de actuaciones que la red desarrolla en todo el territorio y el impacto de su labor en empresas de distintos sectores y contextos, incluidas aquellas situadas en zonas rurales. Reconocimiento a la labor de las Oficinas Acelera pyme en 2025 La jornada ha querido destacar las acciones que más han marcado la diferencia durante 2025 con rutas digitales, jornadas networking o eventos que han contribuido notablemente a impulsar las labores de asesoramiento y acompañamiento entre las pymes, autónomos y emprendedores impactados. Además, se ha reconocido la labor de tres OAP con el Premio a la mejor Oficina Acelera pyme 2025 que este año ha reconocido sus funciones en tres categorías. El Centro Tecnológico de Materias Primas Minerales y Materiales ha sido reconocido por su impulso a la capilaridad Territorial. La Cámara de Córdoba ha recibido su reconocimiento por el impulso a los sectores tradicionales; y la Federación Regional de Empresarios del Metal de Murcia lo ha hecho por el impulso al sector industrial. Oficinas Acelera pyme La red de Oficinas Acelera pyme cuenta con más de 140 oficinas que realizan tareas de sensibilización sobre las ventajas y metodologías innovadoras para optimizar el funcionamiento de sus negocios, mediante la incorporación de las TIC. Entre los servicios que proporcionan está la atención presencial con asesoramiento y resolución de consultas, la atención remota, jornadas técnicas, talleres prácticos relacionados con a incorporación de las TIC en los procesos productivos de las pymes, servicios tecnológicos y de infraestructuras o información sobre acceso a la financiación pública y privada. Las pymes y autónomos pueden solicitar asesoramiento y ayuda en la oficina que mejor les convenga. Para facilitar la búsqueda, en la página web www.acelerapyme.es hay un localizador donde se puede encontrar la oficina más cercana. Las Oficinas Acelera pyme están financiadas, según tipología, con cargo a Fondos Europeos de Desarrollo (FEDER) o a fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR). Galería del evento:
OPRACOL Sevilla presenta su Oficina AceleraPyme en la Jornada Comarcal LEADER Aljarafe–Doñana
El pasado 3 de marzo de 2026, la Oficina AceleraPyme de OPRACOL Sevilla participó en la Jornada Comarcal LEADER (2014–2022) celebrada en el Alojamiento Rural Ardea Purpurea, en Villamanrique de la Condesa, un encuentro organizado por el GDR Aljarafe–Doñana con el objetivo de visibilizar proyectos estratégicos desarrollados en la comarca y reforzar el enfoque LEADER en el territorio. La jornada contó con la inauguración institucional a cargo de representantes del GDR Aljarafe–Doñana, la Delegación Territorial de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural en Sevilla y el Ayuntamiento de Villamanrique de la Condesa, poniendo en valor el papel de la cooperación público-privada en el desarrollo rural. Sinergias entre el Programa LEADER y la Oficina AceleraPyme OPRACOL Durante el encuentro, la Oficina AceleraPyme OPRACOL presentó la ponencia titulada “Sinergias entre la OAP OPRACOL – Sevilla y el Programa LEADER”, destacando la complementariedad entre las ayudas al desarrollo rural y los servicios de impulso a la digitalización empresarial. En su intervención, el equipo de la OAP contextualizó el programa Acelera Pyme como iniciativa impulsada por Red.es en el marco estratégico España Digital 2026, orientado a acelerar la transformación digital de pymes y autónomos, especialmente en entornos rurales. Se puso en valor el papel de OPRACOL como entidad promotora, con décadas de experiencia en el sector agrario andaluz y una amplia capilaridad territorial en la provincia de Sevilla, lo que permite acercar los servicios digitales a municipios de menos de 20.000 habitantes y contribuir a la reducción de la brecha digital. Un catálogo integral para la transformación digital del sector agroalimentario Durante la presentación se expuso el catálogo completo de servicios de la Oficina AceleraPyme, estructurado en cuatro grandes áreas: Especial relevancia tuvieron los servicios específicos para el sector agropecuario, como agricultura de precisión, riego inteligente, monitorización ganadera y trazabilidad alimentaria, alineados con los objetivos de sostenibilidad y competitividad del territorio. Metodología estructurada y enfoque territorial La Oficina AceleraPyme OPRACOL explicó su modelo de actuación integral, basado en un proceso continuo de: Un modelo híbrido que combina oficina central en Sevilla, red de sucursales provinciales, oficina itinerante en municipios rurales y atención virtual, garantizando cercanía, accesibilidad y trazabilidad de todas las actuaciones mediante herramientas digitales de gestión. Casos reales de digitalización en el olivar sevillano La intervención incluyó ejemplos prácticos de digitalización en el sector agroalimentario provincial, con resultados como: Estos casos evidencian cómo la digitalización no solo mejora la eficiencia, sino que incrementa la competitividad, la sostenibilidad y la resiliencia climática del sector. Un espacio de diálogo y cooperación territorial La jornada concluyó con una mesa redonda y un espacio de intercambio entre agentes del territorio, donde se puso de manifiesto la importancia de coordinar instrumentos como LEADER y Acelera Pyme para impulsar un desarrollo rural más innovador, sostenible y tecnológicamente avanzado. La participación de la Oficina AceleraPyme OPRACOL en este encuentro refuerza su compromiso con el ecosistema digital agroalimentario de la provincia de Sevilla y consolida su papel como puente entre las necesidades tecnológicas del sector y las oportunidades de financiación y apoyo existentes. Galeria del Evento:











